Aquí ando la Estación de Delicias de Zaragoza, tomando un café y leyendo, haciendo tiempo para ir al matadero, pero esa es otra historia.

Estoy apenas empezando el libro de Serge Latouche “Decrecimiento y posdesarollo”. Latouche fue uno de los autores/pensadores fundamentales que marcaron mi tesina sobre la felicidad y el posdesarrollo en el caso de Bután (la verdad es que no me acuerdo de cómo la titulé exactamente, pero venía a hablar de eso: felicidad-posdesarrollo-Bután).

Mientras leía el libro no me han sorprendido las ideas de Latouche sobre el decrecimiento, el desarrollo, el trabajo, etc. sino que me han dejado en shock algunas de las citas a las que alude en relación al uso de los recursos naturales o cuál es el lugar de la naturaleza en el modelo económico actual.  Os voy a poner a continuación alguna de ellas que a mí me han dejado ojiplática (¡me encanta esa expresión!).

La primera es de Robert Solow, premio Nobel de Economía (no le conocía, pero quiero pensar que dijo otras cosas para que le dieran el Nobel): “Es muy fácil sustituir con otros factores los recursos naturales. Así que en principio no hay ningún problema. El mundo puede, en efecto, continuar sin recursos naturales; por lo tanto el agotamiento de estos es apenas una peripecia, no una catástrofe”. A la gente que está sufriendo en todo el mundo por la pérdida y destrucción de los recursos naturales, desertificación y deforestación, pérdida de biodiversidad, descenso de recursos hídricos, etc.  le parecerá una pérdida de lo más entretenida, una “aventurilla” por la que pasar, ¿verdad?.

Para Lawrence Summers, vicepresidente del Banco Mundial y Secretario del Tesoro con Bil Clinton: “Los recursos de la tierra, no tienen límites que pudieran ocasionar restricciones en un futuro previsible. No hay riesgo de apocalipsis debido al calentamiento de la tierra, ni nada parecido. La idea de que el mundo está al borde del abismo es un error fundamental; la idea de que deberíamos limitar el crecimiento a causa de algún límite natural es un grave error que si tuviese influencia, tendría inmensos costos sociales”. Es cierto, los millones de personas que ahora mismo se enfrentan a la sequía y la hambruna en África subsahariana, no son lo suficientemente importantes por lo que no suponen ningún costo social, así que no montemos ningún drama, que no es el fin del mundo. Pero bueno, hay que tener en cuenta que para el Sr. Summers, esta gente y países menos desarrollados sólo le interesan para desplazar allí las industrias contaminantes, y os preguntaréis porqué, pues por tres razones principales:

  1. Costes más bajos: una regla básica de la economía, mano de obra barata mayor beneficio.
  2. Menor contaminación: volviéndole a citar, “siempre he pensado que los países subpoblados de África están ampliamente subcontaminados: la calidad del aire es de un nivel inútilmente elevada con relación a Los Ángeles o México”. Soy a la única a la que le rechina ese “subcontaminados”, como si hubiera un nivel aceptable y deseable de contaminación y estos países, además de ser pobres, estarían por debajo de él, ¡¿A qué esperáis a contaminar como se debe?!. ¿Y la calidad del aire “inútilmente elevada”? ¿en serio?, es verdad, es mucho mejor respirar mierda como nos toca aquí.
  3. Menor precio de la vida humana: vale, igual él no lo dice así, pero ¿qué más da si hay una catástrofe o riesgos de enfermedades si en cualquier caso la esperanza de vida en estos países es bajísima?. “Uno se preocupa más por un factor que aumenta de manera infinitesimal los riesgos de cáncer de próstata en un país donde la población vive el tiempo suficiente como para caer enferma, que en otro país donde la mortalidad infantil antes de los cinco años es de 200 por 1.000”, puede ser una persona tan cínica como para venir a decir: “total si ya se mueren antes, que le vamos a hacer…”, antes que preocuparse en la causa de que la mortalidad infantil sea tan elevada y qué podemos hacer para solucionar o disminuir estos datos.
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Río en Kibera / Natalia Lozano

Para rematar, por último la cita de Francis Bacon, señor al que todos hemos estudiado en filosofía en relación con el empirismo. Entiendo que es una cita del s. XVI pero  cuanto menos es sorprendente no sólo por su contenido sino también por sus formas o fondo, ya que nos deja traslucir un “regustillo” machista y una gran desprecio hacia la mujer (según mi forma de ver), que de forma análoga a la naturaleza debe ser sometida al hombre: “La naturaleza es una mujer pública, debemos tomarla, penetrar sus secretos y encadenarla a nuestros deseos”.

Y esta es la gente a la que damos importantes premios, estudiamos en los colegios y están en los más altos puestos en la toma de decisiones. ¡Sí señor, cómo nos lo montamos!

El caso es que yo creo que cada persona puede tener su propia lucha personal, es decir todos tenemos en nosotros un pequeño/gran activista en potencia, a algunos les interesarán los Derechos Humanos, a otros la crisis de refugiados, los desahucios, la protección de la biodiverdad, etc. porque en ocasiones ciertos temas nos tocan más de cerca, nos afectan de una u otra forma o simplemente nos llaman la atención. Pero al final, la lucha contra el cambio climático y la protección de los recursos naturales es algo que nos afecta y engloba a todos, no sólo ahora, sino a nuestras futuras generaciones, se convierte en un caso de justicia social. Y por ello, creo que debe ser algo que nos movilice a todos, y nos una por un objetivo común.

Es precisamente ahora más patente esta necesidad de unión, cuando el presidente Trump acaba de sacar a los EEUU del acuerdo climático de París, destinado a luchar contra el calentamiento gobal, por considerar que supone un trato “desventajoso” para su país. Trump ha calificado en múltiples ocasiones el cambio climático de “invención china”, y yo sólo le pediría que escuchara a todas las personas que viven de la tierra, en contacto directo con ella, porque son ellos con su especial sensibilidad labrada a lo largo de los años observando las estaciones, las nubes, el viento, el agua… los que le podrán decir, sin necesidad de acudir a reputados científicos, lo acuciante y dramático de la situación actual del planeta, porque no es un problemilla que podamos barrer debajo de la alfombra para después hacernos cargo de él, porque para cuando queramos reaccionar puede que sea demasiado tarde.

 

Una respuesta a “Naturaleza y economía

  1. Por favor, puedes indicarme la fuente de la cita de Francis Bacon: “la Naturaleza es una mujer pública; debemos tomarla, penetrar sus secretos y encadenarla a nuestros deseos”. Puedes enviar para cwpg@uol.com.br. La razón es que siempre se hace esa cita, pero nunca se indica la fuente.
    Desde pronto agradesco
    Carlos Walter Porto-Gonçalves

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