Desde hace unos meses vivo en el país de los espíritus, cuando me mude aquí no sabía qué me iba a encontrar, pero lo que no me esperaba era convivir tan de cerca con ellos. 

Lao PDR es un país del Sureste Asiático, localizado entre países cuyo desarrollo ha sido más rápido y se han convertido en auténticos puntos de atracción y referencia para turistas de todo el mundo. Lo cual no ha ocurrido con Laos, está claro que Laos “is different”. En un país pequeño, con una población de apenas 7 millones de habitantes y rodeado por grandes potencias económicas en la región como Tailandia o Vietnam y a nivel mundial China. Laos permanece a la sombra de sus importantes vecinos, y a nivel turístico casi se le podría considerar el patito feo del Sureste Asiático.

Pero no he venido a hablar de la economía o el nivel de desarrollo del país. Lo importante aquí, es que: ¡en Laos convivimos con los espíritus!. A pesar de ser un país mayoritariamente budista (Theravada Buddhism), cuando te adentras en la cultura de su gente, te das cuenta del importante poso que ha dejado un posible pasado animista en la mentalidad de la gente.

Una de las primeras cosas que te llaman la atención al aterrizar al país son unas pequeñas “construcciones” casitas que se ponen en la entrada de las casas o los negocios. Las hay de distinto tipo, tamaño, color, etc. Pero hasta las casas mas humildes suelen tener una, se colocan sobre un pilar y tienen un espacio a la “entrada” para depositar ofrendas (generalmente comida, velas, incienso…). Obviamente, lo primero que hice fue preguntar qué era eso. La respuesta fue bastante sencilla, el hogar para los antepasados de la familia. Y yo me quedé tranquilísima, pensando quiero uno para mi casa.

Me empecé a dar cuenta de que vivía rodeada de espíritus en uno de los viajes a Viang Xai. Mi compañero de trabajo dice que Viang Xai es Pandora de Avatar (algún día os hablare de el también). La realidad es que Viang Xai es una región con muchas montañas de base caliza, lo que unido a la riqueza acuífera del país estas montañas estén llenas de cuevas kársticas, y en ellas se refugiaron miles de personas durante la guerra de Vietnam (pero esa es otra historia para otra entrada) y es donde se fundó el actual Estado de Laos. Pero Viang Xai, es también donde escapamos los fines de semana a descansar, comer comida india y hacer alguna actividad al aire libre, léase inspeccionar cuevas.

En eso estábamos cuando encontramos nuestra cueva favorita hasta el momento, Tham Nok Ann. Fue por pura casualidad, no esta señalizada, simplemente vimos desde la carretera lo que parecía la entrada de una cueva. Paramos el coche y con el frontal en su sitio nos encaminamos a través de campos de arroz a la entrada. Allí nos llevamos la primera sorpresa, los restos que demostraban que aquella cueva había sido parte de las seleccionadas por el gobierno de Laos en sus planes de desarrollo turístico en la región. Sin embargo, todos los edificios estaban destrozados, el puente colgante que hay que cruzar para acceder a la cueva está completamente abandonado, e incluso en una de las paredes de lo que parece la garita de información hay una señal indicando o prohibiendo el paso (así lo interpreto yo por los dibujos con calaveras que lo acompañan, o eso o que en Nok Ann hay piratas). En resumen, Tham Nok Ann es una de las cuevas más bonitas de la zona, es enorme, está llena de estalactitas y estalagmitas, y, además, un río recorre su interior. ¿Se puede pedir más?.

Tham Nok Ann / Natalia Lozano

A la salida de la cueva, y ya de camino al coche nos encontramos con un grupo de niños bañándose en el mismo río que atravesaba la cueva, y les preguntamos por qué no se bañaban en la cueva. Tras mirarnos entre sorprendidos y espantados, nos dijeron que porque había espíritus. De camino al coche, como buena blanca, llegue a la conclusión de que claramente eso era una historia que cuentan los padres para que los niños no se acerquen a la cueva.

La siguiente señal de la importancia de las creencias fue cuando se murió un señor con el que tenía que reunirme al día siguiente. Me llamaron para comunicarme la noticia y de paso invitarme al funeral. Así acabé yo en mi primer funeral budista de una persona que ni siquiera conocía. Claramente pregunte que le había pasado al difunto, dado que en ese preciso momento él y yo deberíamos estar hablando de mi trabajo y presencia en Xam Neua, sin embargo, ahí estaba yo comiendo arroz, pipas y jugando a las cartas entre mas de 100 personas. La respuesta no fue satisfactoria, me empezaron a contar una historia ininteligible sobre unos espíritus… yo seguía preguntando, pero viendo que no iba a llegar a ninguna conclusión pensé que simplemente le habría dado un ataque a la patata o algo así.

Como ya he mencionado una de nuestras actividades de fin de semana es explorar cuevas, dedicados a eso, me di cuenta que uno de nuestros compañeros locales siempre se quedaba en la entrada y nunca entraba con nosotros. A estas alturas de la película ya estaba frita con el tema de los espíritus así que empecé a preguntar a todo dios. Y ahí van las conclusiones finales, en Laos creen profundamente en los espíritus, creen que son capaces de influir en nuestra vida y es mejor tenerlos contentos.

Las casitas para los antepasados en la entrada de las casas es sólo la parte visible, antes de construirse un edificio, deben congraciarse con los espíritus que habitaron ese espacio anteriormente, se realizan una serie de ceremonias y se prepara comida. Posteriormente se pondrá esta casita para las familiares muertos para que vivan cerca de ellos y les ayuden en su vida diaria.

En cuanto a los funerales, descubrí que, con ayuda de un huevo, una especie de conjuro y los espíritus, los familiares deciden donde debe montarse la pira funeraria del difunto.

Los espíritus habitan en las montanas y las cuevas, lejos de los templos, y además se mueven a través del agua. Los espíritus pueden ayudarnos, pero también son capaces de hacer cosas malas. La realidad es que en la Cueva de Tham Nok Ann algo pasó. Gracias a un turista español despistado que apareció por Xam Neya, descubrimos que la cueva aparece en la guía Lonely Planet como un lugar donde hacer kayak. Dos años después de la publicación de la guía, todo está no sólo abandonado, sino que destrozado a posta. Mi teoría es que hubo un accidente y alguien murió, entonces los niños tienen razón y allí hay un fantasma (no hacerme caso).

Mi hobbie actual, es preguntar a las locales sobre los espíritus para conocer más historias, sin embargo, cuando preguntas sobre este tema te suelen contar historias de su familia o propias en las que los espíritus por lo general les jugaron una mala pasada. De este modo, y tras cuatro meses en el país, servidora por la noche cruza los puentes corriendo. Por si acaso.

Xam Neua River / Natalia Lozano

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